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lunes, 12 de enero de 2015



Todas las mañanas, si el tiempo lo permite, vemos como unas montañas sobresalen de la superficie del agua haciendo que este cachito del mar de Alborán parezca más bien un lago; se trata de la cordillera del Rif en Marruecos, que aún cuando parece estar muy cerca, para salvar la distancia que nos separa hay que cruzar el estrecho donde el Mediterráneo se vuelca en el Atlántico y poner el pie en otro continente que tendemos a ignorar y que tiene tanto que ofrecer.

Aprovechando el privilegio de estar tan cerca, decidimos hacer una excursión un fin de semana a Marruecos tomando un Ferry desde Tarifa hasta la ciudad de Tánger. Tras barajar distintas opciones, decidimos contratar el viaje con una agencia de viajes online que ofrece un paquete que incluye: Ferry ida y vuelta Tarifa-Tánger, 2 noches de hotel y traslados puerto - hotel - puerto por unos 80€ por persona; teniendo en cuenta que sólo el ferry ida y vuelta cuesta alrededor de 60€ por persona, merece la pena.

Así pues, organizamos nuestras agendas para pasar un fin de semana largo, y embarcamos finalmente un viernes al mediodía en el puerto de Tarifa. El puerto de Tarifa es bastante pequeño, y fuera de la temporada alta estival (el conocido "paso del estrecho") no suele tener demasiadas colas ni complicaciones. Nosotros viajamos con la compañía FRS que lleva directamente al puerto de Tánger Ciudad, a diferencia de los ferry que salen desde Algeciras, que llegan al puerto Tánger Med, que se encuentra a unos 40 Km de la ciudad de Tánger y a otros tantos de Ceuta o Tetuán.

La travesía en ferry fue corta y agradable, un consejo que os podemos dar es que tan pronto os subáis a este ferry buscad al gendarme marroquí que se sienta con un ordenador en la zona de la cafetería, que es el encargado de sellar el pasaporte con la entrada a Marruecos, que si esperáis a llegar a Tánger y dependiendo de la cantidad de gente que esté podéis acabar perdiendo mucho tiempo.

Llegada a Tánger
Llegada a Tánger

A pesar de lo que leímos en foros y blogs de viajes, al desembarcar no nos topamos con montón de gente agobiando a los turistas para intentar vender cosas, ofrecerse de guías turísticos o de taxi, sin embargo la experiencia fue bastante normal, y la única persona que se nos acercó fue el conductor de la agencia que estaba esperando a los clientes para llevarlos a sus respectivos hoteles.

Place de France
Place de France

Tánger es la quinta ciudad de Marruecos en cuanto a población y su núcleo urbano se extiende a lo largo de la costa. Históricamente y gracias a su ubicación, Tánger siempre ha sido una ciudad de comercio y puente entre Europa y África, y esto se hace notar en el carácter abierto de su gente y en los contrastes de su arquitectura clásica y moderna.

Medina de Tánger
Medina de Tánger

Gran Zoco
Gran Zoco

Kasbah
Encantador de serpientes en la Kasbah

El principal atractivo turístico de Tánger está en pasear por sus calles, perderse en el laberinto de callejuelas de la medina antigua, el gran zoco, subir hasta la kasbah y visitar los edificios donde se encontraban las delegaciones diplomáticas cuando la ciudad era parte de un protectorado internacional, pasear por el Boulevard Pasteur desde la plaza de Francia pasando por cafeterías y teterías con todas las sillas dispuestas codo con codo y orientadas hacia el paseo.


Tanger Boulevard
Tanger Boulevard

Té marroquí
El preciado té marroquí

En las inmediaciones de la avenida Mohamed V hay un paseo que ofrece buenas vistas de la ciudad y de la costa gracias a la altura y si el día está claro se ve la costa española con nitidez. Tomar un té marroquí en alguno de los bares de este paseo con balcón panorámico es más que recomendable (hay que probar un té marroquí sí o sí, y merece la pena).

Estación de Assilah
Estación de Assilah

Dromedarios en la playa
Dromedarios en la playa


Tras haber visitado el centro de Tánger, el segundo día decidimos hacer una excursión en tren a un pueblo llamado Assilah que se encuentra a escasos 40 kilómetros al suroeste. Este pueblecito es una pequeña localidad costera cuya principal curiosidad es su medina bohemia con casas azules y arte urbano plasmado en distintos muros. El viaje en tren desde la estación de Tánger no es caro, y por un pequeño plus (creo recordar que era el equivalente a un par de euros) se puede viajar en primera clase, es decir, en compartimientos semi-privados con aire acondicionado (muy importante). Una vez en Assilah, bajando hacia la playa se pueden ver personas paseando camellos (dromedarios), que por un euro te dejan subir un rato y sacar algunas fotos.


Assilah
Calles de Assilah

Assilah
Assilah

El pueblo no es demasiado grande, pero sí es muy pintoresco y el paseo por su medina resulta agradable, con un ambiente bohemio-hippie bastante curioso. En la zona exterior de la muralla hay muchos restaurantes donde se pueden probar platos típicos marroquíes (cous-cous, tahín, pastela), y en la playa hay numerosos chiringuitos para tomar un batido de plátano, un té o un refresco con vistas al atlántico.

Zona moderna de Tánger
La zona más moderna de Tánger
Paseo Marítimo y costa española
Paseo marítimo y vistas de la costa española


De vuelta ya en Tánger, otro plan recomendable es recorrer el paseo marítimo (paralelo a la avenida de Mohammed VI) hasta llegar a la nueva zona más moderna y europeizada de la ciudad, que después de haber visitado la medina esta zona es una muestra de los contrastes y contradicciones que se pueden apreciar en Tánger.

Como primera toma de contacto con Marruecos y África podemos decir que fue una buena experiencia, aunque la proximidad a Europa hace que la ciudad sea menos árabe, pero quizás eso cuente como algo positivo para quien quiera darse un garbeo por Marruecos pero no se siente cómodo con los shocks culturales; desde luego a nosotros nos dejó con ganas de más.

!وداعا

Disclaimer: Todas las fotos de esta entrada son propiedad del autor. La reproducción o publicación total o parcial de las mismas sin autorización no está permitida.

Fin de semana en Marruecos: Tánger y Assilah

sábado, 29 de noviembre de 2014

Römer

Frankfurt Am Main (o Fráncfort del Meno como suele ser conocida por ... nadie) es una ciudad muy importante en el ámbito financiero de Alemania y de Europa que combina tradición con modernidad. Si bien es cierto que la oferta turística comparada con otras ciudades alemanas es mucho menor, hemos decidido hacerle un poco de justicia contando diez cosas que se pueden hacer en un fin de semana en Frankfurt (o en un día sin tregua).

1.- Römer - Dom - Hauptwache


Römerbergplatz

Probablemente la imagen más icónica de Frankfurt sea la del edificio medieval conocido como Römer y que sirve como ayuntamiento de la ciudad. Muchos de los edificios que conforman la plaza tienen un aspecto medieval que contrasta con la imagen de los rascacielos que sobresalen detrás del edificio principal del ayuntamiento.


Dom

A pocos pasos de la Römerbergplatz se encuentra el Dom (la catedral) de Frankfurt con una torre de estilo gótico que a pesar de haber sufrido numerosas reformas tras las guerras, mantiene algo de ese estilo original.

Desde ahí, se puede ir también a la Hauptwache, una de las plazas más famosas de la ciudad que sirve de antesala a la calle Zeil, la arteria comercial más de moda en Frankfurt.

2.- Subir al observatorio de la Maintower


Vista del centro histórico desde el observatorio

La Maintower (Torre del Meno, no confundir con torre principal) es uno de los rascacielos más altos de la ciudad, en concreto, el cuarto y cuenta con 200 metros de altura y una torre de transmisión de 40 metros. Uno de sus principales atractivos es el mirador con el que cuenta en la planta 56 (la parte más alta del edificio, a los pies de la antena), siendo además el único rascacielos de la zona con mirador abierto al público, desde arriba se tienen unas buenas vistas de la ciudad, del río y del bosque que la circunda.

3.- Apfelwein, Äpplewoi, Ebbelwoi 


Vasos de Apfelwein
Vasos de Apfelwein

Es verdad que al decir bebida alemana todo el mundo piensa inmediatamente en la cerveza, y no sin razón; pero resulta que en el estado de Hesse, y en especial en Frankfurt se produce un tipo de sidra conocido como Apfelwein (o Ebbelwoi, Äpplewoi en dialecto local) y es uno de los productos más característicos de la ciudad.

Hasta tal punto forma parte el Apfelwein de la ciudad que existe un tranvía turístico llamado el Ebbelwei Express, que está acondicionado para servir sidra mientras recorre la ciudad al ritmo de canciones de verbena alemana. En particular no somos fanáticos de los autobuses turísticos, pero este definitivamente es algo distinto.


Ebbelwei Express

El Apfelwein se puede encontrar en todas partes: desde puestecillos en la calle hasta bares y tabernas, y suelen servirlo en vasos con un viselado típico que incluso ha inspirado a uno de los edificios de la ciudad. Ir a Frankfurt y no probar el Apfelwein es como ir a Asturias y no probar la sidra o a Irlanda y no tomar una Guiness, eso sí, hay que tener mucho cuidado porque es una bebida muy traicionera: baja muy fácil, no te das cuenta y hasta ahí puedo leer...

4.- Comer en alguna taberna de Sachsenhausen


Händkäse mit Musik
Händkäse mit Musik

Sachsenhausen es un barrio que no hay que dejar de visitar, sobretodo a la hora de comer y para tomar algo por la noche. Las tabernas de Sachsenhausen son bastante tradicionales, con grandes mesas de madera donde compartes asiento con desconocidos (la gran mayoría locales) que se disponen a disfrutar distintos platos de la gastronomía típica: salchichas, codillo y cocidos bañados con un buen Apfelwein casero.

Grüne Soße
Grüne Soße

Además se puede degustar el típico Händkäse mit Musik como aperitivo y algún plato con la tradicional Grüne Soße, acompañar con un Brezel o panecillo recién horneado de los que los panaderos del barrio entran vendiendo en una cesta, y finalmente bajar la comida con un digestivo Calvados mit Mispelchen, pero siguiendo el sabio consejo del hombre que se sentó a nuestro lado: langsam, langsam (despacio, despacio).

Dos buenas tabernas que recomendamos en la zona son la Apfelwein Wagner o la Zum Gemalten Haus en Schweizer Straße.

5.- Crucero por el Main


Vista de la ciudad desde el barco

Si el tiempo acompaña, un paseo en barco por el río Main ofrece unas bonitas vistas de la ciudad. Varios barcos realizan distintas rutas a lo largo del día, y algunos incluso ofrecen largos recorridos de un día entero que van hasta Mainkai.

Los paseos se pueden hacer en la cubierta al aire libre o en el interior y los barcos cuentan con un bar en donde ya os podéis imaginar qué bebida sirven.

6.- Caminar por la ribera del Main 


Río Main
Río Main y sus riveras desde uno de sus puentes

No hace falta montarse en un barco para disfrutar del río, ya que cuenta con varios kilómetros de paseos por sus riberas, parques, puentes e incluso un corredor de museos. Pasear por la ribera del Main junto a los patos y observar los distintos barcos, piraguas o regatas navegando es sin duda uno de los mejores planes gratis que ofrece la ciudad. Además, desde el Ignatz-Bubis-Brücke y del Flößerbrücke se tiene buena vista del Skyline de la ciudad.


7.- Probar la Currywurst más picante (supuestamente)


Currywurst
Currywurst

La Currywurst es la segunda comida rápida alemana más popular (después del Dönner Kebab). La receta original es de Berlín y es tan simple como sabrosa: una salchicha, generalmente de tipo Bratwurst, acompañada de una salsa picante, condimentos y patatas fritas.

A pesar de estar bastante lejos de Berlín, la cadena Best Worst In Town es bastante famosa por ofrecer unas muy buenas currywurst, que además se autoproclaman como las más picantes. Al pedir la salchicha debes elegir la salsa con la que quieras acompañarla de una escala de menos a más picante, siendo la A una salsa suave de 4000 unidades Scoville (similar a un jalapeño) y la F fuego puro con 1200000 unidades Scoville (bastante más que un chile habanero).


8.- Ver el Skyline del Mainhattan desde el mirador gratis del Zeilgalerie


Vistas desde el mirador
Vistas desde el mirador

Una de las galerías comerciales de la calle Zeil llamada Zeilgalerie cuenta con un mirador gratuito desde el que se puede admirar el Skyline del distrito de rascacielos de Frankfurt, también conocido como Mainhattan. Además, se puede apreciar la torre de la catedral y la misma calle Zeil.

Junto al mirador hay un bar con vistas panorámicas y terraza donde también se puede disfrutar de un café con vistas.


9.- Visitar al oso y al toro de la bolsa de Frankfurt


Toro
Anny + Toro

Oso
Ivy + Oso

La bolsa de Frankfurt es la principal bolsa de valores de Alemania, una de las referencias bursátiles de Europa y se encuentra en el top 10 mundial. El edificio de la bolsa está en pleno centro de Frankfurt y merece una visita para ver el edificio y fotografiar las dos estatuas que están en la plaza: El oso y el toro.

Estas estatuas simbolizan las tendencias de los mercados. Se dice que un valor o mercado es toro cuando está en alza debido a que el toro al embestir carga con la cornamenta hacia arriba, mientras que un valor o mercado a la baja se dice que es oso en analogía a los zarpazos del oso que suelen ser hacia abajo; en fin, una chorrada metafórica que dio origen a las dos famosas estatuas con las que todo el mundo se quiere retratar.

Como curiosidad, existe también una estatua de toro en la zona de Wall Street, en Nueva York, pero en este caso no está acompañado de un oso para no dar a entender que la bolsa americana pueda ir para abajo.


10.- Alte Oper


Alte Oper
Alte Oper

La antigua ópera de Frankfurt fue destruida por bombas en la segunda guerra mundial y fue reconstruida y reinaugurada en los años ochentas. Tras remodelación se mantuvo el estilo original del edificio y en especial la fachada, luciendo hoy en día sus mejores galas rodeada de rascacielos y jardines.


Bonus: Chineschischer Garten en Bethmann Park




El Bethmann Park alberga en su interior un jardín chino bastante pintoresco que merece la pena visitar, con sus edificios de estilo tradicional chino, árboles de bambú y pequeños estanques. Si aún se cuenta con tiempo y se quiere ver algo diferente, este parque es definitivamente un sitio especial.

Tschüss!

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10 sugerencias para un fin de semana en Frankfurt

lunes, 20 de octubre de 2014



A veces no hace falta irse muy lejos, ni sufrir horas de espera en un aeropuerto para ver sitios verdaderamente únicos. En ocasiones, una escapada corta a la vuelta de la esquina nos permite descubrir lugares con un encanto particular que los turistas de fuera suelen admirar, y que uno, por el hecho de tenerlos al lado y pensar que en cualquier momento puede acercarse, nunca acaba de darles la prioridad que se merecen.

Eso es exactamente lo que me ocurrió a mí con Ronda, que a pesar de vivir bastante cerca, tardé casi dos años en visitarla, y sé que es casi un delito. Afortunadamente, la pasada primavera Anny decidió poner fin a este sinsentido planificando una escapada a Ronda un fin de semana bajo la excusa de dar un paseo y hacer una visita a unas bodegas.

Para quien no la conozca, Ronda es una ciudad ubicada en la serranía interior de la provincia de Málaga, y se encuentra a unos escasos 100 km de Málaga capital o a unos 60 km de Marbella y es fácilmente accesible por coche, autobús y tren. La ciudad tiene una larga y variada historia, y en sus calles se pueden observar vestigios de la civilización romana (recibió el título de ciudad en la época de Julio César) y árabe (fue capital de la provincia Takurunna en el reino visigodo) y aún se puede apreciar la arquitectura medieval en sus calles.

El viaje en coche a Ronda desde San Pedro de Alcántara nos llevó desde la costa hasta una cota de 750 metros sobre el nivel del mar en la sierra en poco menos de una hora. Como muchos sabréis, la ciudad se encuentra en la cima de una meseta, y está dividida en dos por un cañón conocido como "el Tajo", formado gracias a la erosión del río Guadalevín sobre la roca. Precisamente, el icono por excelencia de la ciudad es el (mal)llamado puente Nuevo, que se construyó en el siglo XVIII para salvar el tajo y conectar así las dos partes más altas de la ciudad. Para obtener las mejores vistas del puente hay seguir una vereda empedrada que baja desde la plaza María Auxiliadora, en la zona sur del puente, donde tras unos 7 minutos de descenso (llevad calzado cómodo) se puede ver el Tajo, el río y el puente tal y como aparecen en la foto que encabeza esta entrada.

Río Guadalevín en la parte baja del Tajo
Vista del Puente Nuevo y del Tajo desde la parte alta

De vuelta en la parte alta, justo después de cruzar el puente, en la parte norte de la ciudad se encuentra la plaza de toros de Ronda que data de 1572 y que es una de las plazas de toros más antiguas que existe, sólo por su antigüedad merece la pena verla.

Plaza de Toros
Plaza de Toros
Además del puente y la plaza de toros, Ronda es una ciudad que se disfruta y se descubre paseándose por ella. Así que recomiendo que al igual que nosotros, os perdáis por sus calles adoquinadas mientras descubrís su arquitectura típica, y en el camino os podréis topar con la colegiata de Santa María la Mayor (levantada sobre la antigua mezquita) o el palacio del rey moro con sus jardines, y en la parte más baja de la ciudad, casi a ras del río, se encuentran las ruinas de los baños árabes.


Callejuela típica
Una de las puertas cercana al palacio del Rey Moro

Colegiata de Santa María la Mayor
Os dejo la recomendación de un hotel que quizás no sea el mas barato de Ronda, pero sin duda es el más pintoresco y peculiar. Se trata del hotel Enfrente Arte, ubicado en la calle Real (cerca de la fuente de los ocho caños), donde parte de la decoración la han realizado reciclando distintos objetos, y el ambiente tanto de las habitaciones como de las áreas comunes es bastante bohemio.

Detalle de la recepción del hotel

El precio de la habitación incluye el desayuno y un open bar durante todo el día de cerveza, soft drinks y vinos; cuando estuvimos nosotros tenían el Chardonnay 2013 de Descalzos Viejos que es muy recomendable. Además, se pueden aprovechar todas las áreas comunes, que incluyen un salón con chimenea, varias terrazas, una piscina un tanto ecléctica y un pequeño jardín tropical con charcas que tienen peces "Doctor Fish" para que metas los pies y te hagan una especie de peeling (aparentemente esto se llama Ictioterapia). Sin duda es un hotel alternativo y muy poco convencional añadió un plus a nuestra escapada a Ronda.

Ictioterapia

Terraza

Si estáis interesados en el mundo del vino, Ronda tiene distintas bodegas modestas en cuanto a volumen de producción pero de buena calidad, echad un ojo esta ruta enoturística si os interesa.

Para terminar sólo me queda recomendar que visitéis cualquiera de los balcones y miradores que hay alrededor del puente nuevo para que podáis apreciar las tremendas vistas de la sierra de Ronda que ofrecen.

Vista del Tajo

¡Un saludo!

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Un fin de semana en Ronda